Cuando monté mi primera empresa aprendí…

En el 2005 después de unos cuantos años trabajando como Analista Financiero para varias empresas de internet, entre ellas Orange, decidí que no quería seguir trabajando por cuenta ajena. Mi trabajo no me llenaba, yo veía solo una parte pequeña de las empresas, pero lo que quería era ver como funcionaba una empresa de principio a fin y no solo ver sus finanzas.

Creí que estaba preparada y dejé mi trabajo y me lancé al estrellato. Por supuesto no estaba tan bien preparada para lo que venía, fueron años super intensos.

Comencé con una idea de abrir una tienda online que no me dejaba ni dormir, estaba en estado de obsesión completa. Desde aquí vaya un reconocimiento a amigos y familiares que me aguantaron durante esta época: Siento haber sido tan pesadísima, hablando del tema sin parar, gracias por escucharme y apoyarme.

Una de las primeras cosas que uno tiene que hacer cuando se lanza al ruedo de montar su empresa es hacer su plan de negocio. En mi cámara de comercio me dieron una plantilla de cómo hacerlo y a ello me puse. Estaba super orgullosa de mi plan, luego con el tiempo me he dado cuenta de que mi plan de negocio era una 💩.

Era precioso, solo venía a confirmar lo que yo quería que pasara, ósea más que un plan de negocio era un cuento de hadas. Qué inocente era por aquel entonces!

También me di cuenta de que a pesar de que pensaba que estaba super preparada para lo que iba a ser el día a día en realidad no lo estaba. En absoluto! Y esto fue un shock tremendo, el paso de la perfección en mi cabeza a la cruda realidad cayó sobre mi como una pesada losa. Pero me puse las pilas dispuesta a aprender lo que tocase y a meter horas, muchas horas.

Aprendí que había una serie de cosas que me gustaba mucho hacer y se me daban bien.

Y que había otra serie de cosas que odiaba literalmente hacer, que se me daban fatal. Y que había otras que me daban pereza y/o miedo directamente.

Pude darme cuenta de que aprender era una de mis tareas fundamentales y que podía hacerlo bastante rápido, bueno,…dependiendo del tema que tocase.

El cambio, la flexibilidad y el esfuerzo eran a partir de entonces mis mejores amigos.

Me di unas tortas bastante grandes…estas os las cuento con un café cuando queráis.

Tuve éxitos que nunca pude imaginar de antemano.

Mi tienda online fue una de las primeras dedicadas al público infantil en España, en realidad estábamos las chicas de La cigüeña del bebé y yo. La gente no se atrevía a hacer pagos en linea, les daba miedo que no les enviases el paquete. Fue una lucha constante para hacerme un hueco y para que la gente confiase en mi y en mi tienda. Y para que Google me encontrase…

Poco a poco empecé a producir producto bajo mi propia marca, Kikebu. Y ahí la cosa aun se puso mas complicada: registros de marcas, patrones, muestrarios, talleres. El B2C online se convirtió ademas en un B2B.

Gracias a mi familia que me apoyó en aquellos momentos, desde aquí: gracias por vuestra paciencia y trabajo.

Durante esta etapa tan intensa me sentí sola y agobiada durante muchos momentos. No sabía muy bien cuál era el siguiente paso, se abrían frente a mi tantos caminos y posibilidades que no lograba dormir por las noches.

Lo que me hubiera gustado es estar más preparada y sobre todo el haber tenido a alguien con experiencia a mi lado para poder consultar. Todas las semanas y en ocasiones casi todos los días.

Esa mi primera experiencia empresarial me marcó mucho.

Mi segunda empresa estaba dedicada al mundo de los blogs, de la creación de contenidos y de nuevo tuve que aprender muchas cosas pero esta vez todo fue mas fácil. Ya me conocía mejor, no andaba tan perdida y había eliminado de mi empresa aquellas facetas que no se me daban tan bien, estaba centrada en hacer cosas que estaban cercanas a mis talentos.

Las empresas con las que trabajaba me empezaron a pedir consejo, sobre sus empresas, sobre el mundo online, la organización de la empresa, las herramientas y poco a poco hice sin casi darme cuenta la transición a la consultoría.

Y me di cuenta de que había finalmente dado con “lo mío” porque podía aplicar todo lo que había aprendido en todos esos años, me permitía seguir aprendiendo y me llevaba a cumplir mi misión de acompañar a los empresarios y empresarias en su camino, para que nunca nunca se sintieran solos o desorientados.

Fue una escuela intensa, apasionante y desde entonces no he podido dejar de ser empresaria con distintos proyectos.

Cual ha sido tu aprendizaje mas importante siendo empresaria?

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